Escritura creativa

Música para escribir

photo of playing vinyl record
Miguel Á. Padriñán / Pexels.com

Una pregunta frecuente que se hace a quienes escribimos tiene que ver con los «rituales» que llevamos a cabo. ¿Necesitamos un lugar preciso, ciertas herramientas, algún tipo de ambiente para poder hacerlo? No es una pregunta nueva: existía antes de internet y, probablemente, antes de la propia escritura, cuando a las poetas de la antigüedad se les veía concentradas memorizando sus versos. Se me ocurre que el trabajo (o el juego) con el lenguaje desconcierta porque es básicamente invisible y no se puede representar o presumir como, digamos, el proceso para realizar una pintura. Nadie graba en video cómo va saliendo su texto, letra por letra, para luego publicarlo en redes sociales.

Por otro lado, aunque cada persona es diferente (y tiene diferentes necesidades a la hora de procurarse un espacio y un ambiente propicio para escribir), sí puedo decir que a muchas personas nos ayuda marcar el comienzo del tiempo que vamos a dedicar a la escritura, en especial si lo hacemos en el sitio donde vivimos. Es útil crearnos la impresión de que pasamos a una etapa distinta del día, de que cruzamos cierto límite y estamos, aunque sea mentalmente, en un lugar distinto de aquel en donde dormimos, lavamos los platos o cuidamos de nuestros seres queridos.

Mi esposa, Raquel, y yo, hacemos esto frecuentemente con música. Mucho tiempo lo hicimos con un servicio de streaming y ahora nos pasamos a otro. Tal vez acabemos por volver a escuchar audio principalmente en medios físicos, como se hacía en otro tiempo. Tampoco importa tanto. Somos de la época anterior a esos servicios y sabemos que lo importante no es la plataforma, sino lo que escuchamos y el ánimo de quien escucha. Precisamente para eso sirve (en ocasiones) tener música de fondo. Una que no distraiga (hay, o debería haber, tiempo para escuchar música sin distraerse en otra cosa). Una que nos acompañe, que nos calme o estimule sin querer apoderarse de nuestra concentración. Si esto suena extraño o difícil, la verdad es que muchas personas que no escriben lo logran casi todos los días en otras actividades.

Otras veces hace falta el silencio total, pero de eso escribiré en otro momento.

Mucho rato he usado esta lista de música instrumental de forma rutinaria. La música de fondo para mi proyecto actual está en esta otra lista. El proyecto tiene un nombre clave que puede o no llegar a aparecer en el texto mismo: la palabra undr, que yo vi primero en un cuento muy corto y conmovedor de Jorge Luis Borges. Como sé que el Proyecto UNDR no se parecerá en su argumento al cuento de Borges, se puede hacer un juego divertido para una tarde de no hacer nada más. ¿A qué les suena esa música que elegí? ¿Qué creen que podría contener el libro que está creciendo gracias a ella?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *